El café de tus ojos, solo yo lo bebo ♥
Tengo la sonrisa oxidada de recordarle. y la vida jodida sin el.
sábado, 5 de diciembre de 2015
jueves, 3 de diciembre de 2015
aunque tu no lo sepas, me inventado tu nombre
me drogué con promesas, y he dormido en los coches
aunque tu no lo entiendas, nunca escribo el remito en un sobre
por no dejar mis huellas...
aunque tu no lo sepas, me he acostado a tu espalda
y mi cama se queja, fría cuando te marchas
he blindado mi puerta y al llegar la mañana, no me di ni cuenta
de que ya nunca estabas...
aunque tu no lo sepas, nos decíamos tanto
con las manos tan llenas, cada día mas flacos
inventamos mareas, tripulábamos barcos
yo encendía con besos...
el mar de tus labios
me drogué con promesas, y he dormido en los coches
aunque tu no lo entiendas, nunca escribo el remito en un sobre
por no dejar mis huellas...
aunque tu no lo sepas, me he acostado a tu espalda
y mi cama se queja, fría cuando te marchas
he blindado mi puerta y al llegar la mañana, no me di ni cuenta
de que ya nunca estabas...
aunque tu no lo sepas, nos decíamos tanto
con las manos tan llenas, cada día mas flacos
inventamos mareas, tripulábamos barcos
yo encendía con besos...
el mar de tus labios
domingo, 18 de octubre de 2015
Y él se fue. Se fue de noche, se fue hace días pero aun siento sus mordiscos en mis pechos y su lengua cálida por mi vientre.
Él ya se marchó, su olor se fue con él pero dejó sus arañazos en mi espalda y en mi cabeza su nombre. Recuerdo la última vez que grité ese nombre, estaba en la cama con su dueño. Lo até durante toda la noche, para que no se escapase, pero el único nudo del que soy experta es el de mi garganta cuando me mira.
Y se escapó, se escapó de entre mis brazos y dejó ese vacío que ahora acaricia mi espalda desnuda. Ese vacío que ahora me besa con ternura. Ese vacío que en medio de la soledad, irónicamente no parece tan vacío.
Él ya se marchó, su olor se fue con él pero dejó sus arañazos en mi espalda y en mi cabeza su nombre. Recuerdo la última vez que grité ese nombre, estaba en la cama con su dueño. Lo até durante toda la noche, para que no se escapase, pero el único nudo del que soy experta es el de mi garganta cuando me mira.
Y se escapó, se escapó de entre mis brazos y dejó ese vacío que ahora acaricia mi espalda desnuda. Ese vacío que ahora me besa con ternura. Ese vacío que en medio de la soledad, irónicamente no parece tan vacío.
Te deseo rítmicamente, sin pausa, sin que a una hora o un día olvide que ese tu cuerpo inmisericorde cruza calles, sube en ascensores, se acomoda o se tiende sin llamarme, oscuro y musical quisiera oír tu cuerpo golpeando en mi deseo, mi deseo girando por tu cuerpo, sombra y llama, ¿no lo notas? ¿No afluye a ti la misma acometida que en mitad de la calle me da el alto y en la noche irrumpe, montaña de placer no hollada, estremecimiento como flor, como pétalo abocado a morir entre el pulgar y el índice de tu mano?
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